martes, 16 de marzo de 2010

Perfil 2

“En un lugar del Bierzo de cuyo nombre no quiero acordarme…” Así podría comenzar una nueva novela entre quijotesca (en este trabajo hay muchos quijotes trastornados por tantos años de estudio, de bebida y de antidepresivos), kafkiana (por la busca de una explicación y de una respuesta que nunca llega), surrealista o melodramática con tintes cómicos (recuerdo ahora la película “Bienvenu chez les ch´tis”). En todo caso en esta zona siempre se han hecho reivindicaciones a cuenta del cierre de algunas minas en el Bierzo que yo llamo profundo. Esa vena o gen reivindicativo de gente que luego se vende al mejor postor (fíjense si no en las suculentas pensiones por prejubilación) ha pasado de generación en generación y los guajes bercianos de hoy han heredado esa rebeldía (me acuerdo de cómo en el otoño de 2008 cortaron la carretera con unos carteles en donde se podía leer “NO SOMOS ANIMALES” a propósito de una huelga en contra de una ley educativa que propiciaba el reagrupamiento y un mayor número de alumnos por aula). Esa rebeldía en muchos casos alocada y estimulada por profesores que hacen proselitismo de izquierdas descaradamente en el aula (de ahí que la asignatura “Educación para la ciudadanía” contra la que protesta el clero sólo sea la punta del iceberg) trae como consecuencia un aumento en el número de bajas en este gremio así como un mayor consumo de anxiolíticos y antidepresivos.

Perfil 1

Es inconcebible que una persona a la que se le estalló un ovario hará unos siete años, siga fumando como una carretera sabiendo que el tabaco afecta al riego sanguíneo y de las consecuencias nefastas que ese acto podría tener.Es una acción claramente autodestructiva, situación que podría ser todavía más grave si se tuviera en cuenta que su pareja el curso pasado tuvo un cáncer de vejiga (la cual fue en parte extirpada y reconstruída con parte de su propio intestino) teniendo que vivir así toda su vida con el fantasma de la metástasis